Dos hombres armados con cuchillos han tomado
cinco rehenes en una iglesia en Saint-Etienne-du-Rouvray, una ciudad en la
región de Normandía, en el norte de Francia este martes, degollando a un sacerdote
e hiriendo gravemente a un creyente que se encuentra “entre la vida y la
muerte”. Entre los retenidos estaba el religioso fallecido, dos monjas y dos
creyentes. La policía ha asaltado el templo y ha abatido a los dos asaltantes.
El presidente francés, François Hollande ha afirmado que el ataque ha sido
llevado a cabo por “dos terroristas que se declaran del Estado Islámico”.
Posteriormente, el grupo yihadista ha reivindicado el ataque a través de la
agencia Amaq.
La agencia señaló que ambos secuestradores
llevaron a cabo esta operación “en respuesta a los llamamientos a atacar a los
países de la coalición cruzada”, en alusión a la alianza internacional que
ataca posiciones yihadistas en Iraq y Siria.
La operación policial se ha precipitado tras
conocer que uno de los rehenes había sido degollado. “En un momento, los dos
atacantes salieron de la iglesia y fueron neutralizados por la policía”, ha
afirmado el portavoz del Ministerio del Interior francés, Pierre-Henry Brandet.
La toma de rehenes habría comenzado entre las
09.00 y 09.30 hora local (07.00 y 07.30 GMT), cuando se estaba realizando una
misa,y ha terminado en unos 40 minutos. Una tercera religiosa que pudo huir dio
la voz de alarma a las autoridades, que rodearon el templo con agentes del cuerpo
de elite de la Brigada de Investigación e Intervención (BRI) de la Policía.
Según la emisora pública “France Info”, la
monja que logró huir habría dicho a la policía que los hombres profirieron
proclamas islamistas al entrar en la iglesia, si bien esta información no ha
sido confirmada. Los servicios de artificieros tratan en estos momentos de
descubrir si puede haber explosivos ocultos en la iglesia, a la cual todavía no
se puede acceder, detalló el portavoz de Interior.
El cura asesinado, identificado como Jacques
Hamel, tenía 84 años y trabajaba desde hacía diez en esa iglesia, donde era muy
apreciado por los vecinos, según el vicario general de la archidiócesis de
Ruán, Philippe Maheut.
Se desconocen por el momento las motivaciones
de los atacantes, aunque la sección antiterrorista de la fiscalía de París ha
asumido la investigación. El Ministerio Público ha encomendado a la
Subdirección Antiterrorista (SDAT) y a la Dirección General de la Seguridad
Interior (DGSI) las tareas de investigación de lo sucedido, señaló la Fiscalía
en un comunicado.
Las televisiones ofrecen imágenes de un fuerte
despliegue tanto de las fuerzas de seguridad como de los bomberos y servicios
sanitarios en torno a la iglesia de la calle Gambetta, en el centro de Saint
Etienne du Rouvray. Al menos una decena de disparos de armas de fuego se
escucharon en el lugar.
El presidente francés, Franois Hollande, y el
ministro del Interior, Bernard Cazeneuve, han viajado hasta Saint Etienne du
Rouvray. Hollande se reunió con la familia del sacerdote y con los rehenes que
fueron retenidos durante cerca de una hora en la iglesia, quienes le
manifestaron su “dolor, pero también su voluntad de entender”.
El presidente agradeció la rapidez de las
fuerzas de seguridad, que “intervinieron en un plazo extremadamente corto”, lo
que, a su juicio, evitó más muertes. Hollande recordó que la amenaza “sigue
siendo muy elevada”, porque su país está ante una organización que le ha
declarado una “guerra que hay que librar por todos los medios, pero respetando
las leyes”. “Lo que quieren hacer estos terroristas es dividirnos”, dijo, antes
de recordar que, junto a Francia, países como Alemania u otros también están
amenazados.
Hollande recibirá esta tarde en el Palacio del
Elíseo al arzobispo de Ruán, Dominique Lebrun -quien antes abandonará la
Jornada Mundial de la Juventud de Cracovia para volver a su diócesis- y mañana
reunirá a la Conferencia de Representantes de Cultos en Francia.
El papa Francisco expresó “dolor” y “horror”
por la “absurda violencia” tras el ataque. El portavoz del Vaticano, Federico
Lombardi, emitió un comunicado en el que expresó el inmenso “dolor y
preocupación” de la Santa Sede por lo acaecido en Ruán. Francisco, añadió
Lombardi, “condena cualquier tipo de odio y reza por las personas implicadas”.
“Estamos particularmente afectados por esta violencia horrible y que ha
ocurrido en una iglesia, un lugar sagrado en la que se anuncia el amor de Dios,
por el brutal asesinato de un sacerdote”, agregó el portavoz vaticano.
El de Normandía es el último de una serie de
atentados en Europa y se produce 12 días después de que un tunecino de 31 años
matara a 84 personas en la ciudad de Niza cuando arrolló a una multitud de
personas con un camión. El Estado Islámico reivindicó ese atentado.
Al menos un muerto y un herido grave en una toma de rehenes del Estado Islámico en una iglesia en Francia
26/Jul/2016
La Vanguardia, España